El Templo de Edfu se construyó durante la época ptolemaica, entre el 237 y el 57 a.C., en un periodo en el que Egipto era gobernado por los descendientes de Alejandro Magno. A pesar de la influencia helenística, el templo mantiene la esencia de la arquitectura y la religión egipcia tradicional. Fue levantado sobre un santuario más antiguo, lo que refuerza su importancia como centro de culto a Horus, el dios halcón, protector del Alto Egipto. Los relieves que decoran sus muros narran el mítico enfrentamiento entre Horus y Seth, una de las leyendas más importantes de la mitología egipcia.
Durante siglos, el templo permaneció parcialmente sepultado bajo la arena y las casas del pueblo moderno de Edfu, lo que contribuyó a su excepcional estado de conservación. En el siglo XIX, el egiptólogo francés Auguste Mariette lideró las excavaciones y restauraciones que devolvieron el templo a su esplendor original. Hoy, pasear por sus estancias es viajar en el tiempo y descubrir cómo la religión, la política y la vida cotidiana se entrelazaban en el antiguo Egipto. El Templo de Edfu es, sin duda, uno de los grandes tesoros del país y pieza clave en cualquier itinerario bien planificado.
Quien viaja con Cruceros por el Nilo siempre tiene la oportunidad de descubrir estos detalles con la guía experta de un egiptólogo en español, lo que enriquece aún más la experiencia.